Ningún encuentro de críquet estaría completo sin un descanso para el té. Los daneses fueron los primeros en traer el té a Europa en 1610, y aunque tomó algo de tiempo, hoy en día nuestra bebida más popular ya forma parte de nuestras costumbres.
Al principio el té se vendía en los cafés de Londres. A pesar de su alto costo, para el año 1750 ya se había convertido en la bebida principal de todas las clases en el Reino Unido.
El té de la tarde es una institución británica. Ya sea que se pase el día en casa o fuera de ella, en la ciudad o en el campo, la mayoría de los británicos disfrutan de su taza de té por la tarde. Anna, la Séptima Duquesa de Bedford, es conocida por haber iniciado, en los 1800, la idea del té a media tarde para retardar los dolores de hambre entre el almuerzo y la cena. Son pocos los lugares que no cuentan con al menos un salón de té. En ellos se sirve todo tipo de sándwiches, scones con jamón y crema, y deliciosos queques para acompañar el té. El condado de Devon en la zona sudoeste de Inglaterra, con sus muchas lecherías, es particularmente conocido por su “té con leche”, donde se sirven scones con crema espesa denominada “clotted cream”.
En cuanto a la bebida en sí, tradicionalmente, ésta se prepara en una tetera de loza, se le agrega una cucharada de té por persona y una para la tetera. Se vierte agua recién hervida sobre las hojas y se deja reposar unos pocos minutos. Aunque se dispone de cientos de distintos tipos de té, la mezcla fuerte llamada English Breakfast es uno de los favoritos, con un poco de leche, y una cucharadita de azúcar para aquéllos que gustan de lo dulce.
El gusto por beber té se convirtió en un ritual
social y elegante. La gente asistía a los jardines de té tales
como Vauxhall, Ranelagh y Marylebone en Londres para dar un paseo, bailar, escuchar
música, mirar los fuegos artificiales y disfrutar de una taza de té.
De hecho, las danzas del té que en los últimos años han
cobrado vigencia, fueron populares en el Reino Unido hasta la Segunda Guerra
Mundial (1939-45).