Iona está ubicada frente a la costa oeste de Escocia, y ocupa un lugar importante en la historia del Cristianismo en el Reino Unido.

Iona es un lugar de peregrinaje ampliamente conocido. Se dice que el año 563 AD, San Columba dejó Irlanda y se vino a Iona con 12 acompañantes. Aquí fundó un monasterio e inició sus viajes gracias a los cuales difundió el Cristianismo en Escocia. San Columba falleció el año 597 y fue enterrado en la isla, aunque posteriormente sus restos fueron llevados a Irlanda para luego desaparecer. Hasta el siglo 11, Iona fue el lugar de entierro de los reyes Escoceses y de los jefes de las tierras altas del oeste de Escocia.

Las cruces Celtas de Iona, intrincadas esculturas, son del tipo que se hicieron populares en el norte de Inglaterra, Escocia e Irlanda a principios del siglo octavo. Se dice que sirvieron para muchos propósitos, tales como conmemorar a los muertos, o marcar fronteras o lugares de oración. Se cree que los talladores de piedra provenían de Pictland o Northumbria en Inglaterra, y que la piedra que utilizaron fue traída desde el territorio continental Escocés.